Todo cambió en el 2019.
Pero esa no es la historia que quiero contar primero.

Este no es el relato de una enfermedad. Es la historia de una vida que aprendió a mirar el tiempo desde una perspectiva diferente y del propósito que nació en el camino.

Los sueños se cumplen
Soy la mayor de tres hermanos.
Crecí en San José de la Montaña, un pueblo hermoso, aunque con oportunidades muy limitadas, en una familia con poca escolaridad. Desde muy pequeña aprendí que los sueños requieren esfuerzo, perseverancia y mucho trabajo.
A los 10 años tuve mi primera interacción con una computadora. Ese momento despertó el sueño que terminaría definiendo mi vida.
A los 21 años me gradué de Ingeniería en Sistemas en una universidad estatal, un logro que parecía poco probable para alguien de mi contexto.
Ese mismo año también tomé una de las decisiones más importantes de mi vida: me casé con el amor de mi vida, después de una historia de seis años de perseverancia.
Hoy sigo felizmente casada y profundamente agradecida porque, junto a Johan, he descubierto cada día el verdadero significado del amor.

Una carrera construida con pasión
Construí una carrera profesional a la que le dediqué mucho tiempo, esfuerzo y pasión.
Después de cinco años en una pequeña empresa, llegué a una transnacional siendo una joven que apenas comenzaba a descubrir la complejidad del mundo corporativo.
Allí encontré personas que creyeron en mí y una carrera llena de oportunidades. En el 2019 incluso recibí reconocimientos internacionales, convencida de que apenas estaba comenzando.
Todo parecía ir exactamente como lo había planeado…
…hasta que dejó de hacerlo.

Cuando la vida cambió de a poquitos
La vida no cambió de un día para otro; cambió de a poquitos.
Lo que comenzó con un dedo que dejó de funcionar se transformó en años de incertidumbre, decenas de exámenes y muchas preguntas. Cuatro años después recibí el diagnóstico de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).
Convivir con esta enfermedad me ha obligado a cambiar mi perspectiva.
He procurado seguir trabajando siempre que pueda mantener un equilibrio entre mi salud, mi vida personal y mi profesión.
Mantener ese equilibrio se ha convertido en una de mis mayores habilidades.
Y si de resiliencia y adaptación hablamos… creo que ya me gané una maestría. Aunque, para ser sincera, hubiera preferido no cursarla.

¿Por qué Mi Atardecer?
Siempre he encontrado una magia especial en los atardeceres.
Me conmueve esa mezcla de colores y esa belleza que aparece minutos antes de que todo oscurezca.
Por eso a esta etapa de mi vida la llamo Mi Atardecer, porque creo profundamente que será la etapa más importante y hermosa de mi vida.

Este espacio nace como un hogar para compartir mis experiencias, aprendizajes y reflexiones.
No pretendo enseñar cómo vivir; simplemente quiero compartir lo que he aprendido mientras aprendo a vivir de una manera diferente.
Mi deseo es que, a través de estas historias, encuentres una razón para detenerte, hacerte preguntas difíciles y recordar lo verdaderamente importante.
Si alguna de ellas logra hacerte mirar tu propia vida con otros ojos, entonces este espacio habrá cumplido su propósito.

Bienvenido a Mi Atardecer



