2023
Este año fue el año que cambió mi perspectiva de vida. Inicié creyendo que este sería mi año, celebraría el décimo aniversario de bodas, estaba muy cerca de una promoción laboral y cumpliría mi sueño de viajar a Europa y finalmente estaba saliendo de la depresión , a 2 años de cancelar la hipoteca de nuestra casa y quizás ya era un buen momento para pensar en hijos.
No había ni iniciado este año , cuando el 5 de enero se me vino el mundo encima, tenía consulta con un neurólogo nuevo, después de 4 años sin diagnóstico ya uno solo espera más de lo mismo, aunque algo dentro de mi me decía que esta vez sería diferente. Esta vez hubo un posible diagnóstico, el médico mencionó que podría ser ELA solo necesitaría un examen para confirmar, ahi mi mundo se puso en pausa, lloré desconsoladamente y mi esposo tratando de consolarme sin entender bien lo que pasaba. Ambos tuvimos que volver a trabajar esa tarde con el corazón hecho un puñito.
El ELA es una enfermedad degenerativa que no tiene cura , la esperanza de vida es de 5 años en promedio. Aunque es impredecible , en todos evoluciona diferente.
El examen sería hasta marzo, pero sinceramente no quería saber. Nos guardamos la noticia para no alertar a nadie antes de tiempo. Y ahora que seguía? Como planeaba mi año sin saber lo que venía? Seguir como si nada pasara fue lo que las fuerzas nos permitió.
Celebramos nuestro aniversario, El examen fue reprogramado a Mayo . En abril me promovieron , también hicimos nuestro soñado viaje y tuvimos 28 días alejados de todo para prepararnos para lo que venia.
El 4 de mayo me confirmaron el diagnóstico, y me internaron 3 semanas en rehabilitación para terminar unos exámenes. Estas fueron semanas para sanar el alma. Lo más difícil fue contarles a mis seres queridos, es horrible no poder hacer nada por cambiar una noticia tan triste. Este mismo mes mami fue diagnosticada con cancer de mama, se nos vinieron todas juntas.
Pero luego de estos 4 meses de una mezcla de alegrías y tristeza. Pude entender que mi milagro no será nada extraordinario sino poder vivir cada instante al máximo: disfrutar cada día, cada atardecer, cada conversación, cada pasatiempo. Pues no se trata de tener una larga vida sino de tener una vida bien vivida.
Yo resumo este 2023 en dos palabras fortaleza y resiliencia. A pesar de haber sido el año más difícil de mi vida, nunca he disfrutado más de cada instante, cada salida con amigos, cada abrazo, cada atardecer, cada acuarela que pinté , cada viaje improvisado, cada comida deliciosa, cada terapia, cada noche abrazada con mi esposo .
Finalmente la vida no se trata de grandes logros, sino de pequeños momentos que te hagan sentir plena.
Me siento profundamente agradecida con todos los que han estado presentes para mí. Que este 2024 esté lleno de pequeños milagros.


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