Leah: el eco de tu vida

Llega un mensaje de WhatsApp:

“Este es el mensaje que nunca quería escribir…”.

Era Hugo, esposo de Leah, dando la noticia de que Leah había fallecido, con una foto de ellos disfrutando tan solo unas horas antes, en Egipto.

Leah tenía 33 años y fue diagnosticada a los 27. Ella creó una comunidad hermosa para chicas jóvenes con ELA. Esta comunidad ha sido un lugar donde me he sentido identificada y no está llena de hombres adultos, como otras.

Nunca conocí a Leah; admiro profundamente su legado y no tengo palabras para agradecerle la huella que ha dejado en mí. Si has hablado conmigo en los últimos años, es muy probable que me hayas oído mencionar este grupo de apoyo.

La muerte de Leah rompió algo en mí. Enfrentar la realidad cruel de esta enfermedad… He llorado mucho, he tenido miedo y he sentido la odiada palabra “terminal” de cerca.

Pero también me hace pensar que todos tenemos el mismo riesgo de una muerte repentina. Y eso me lleva a reflexionar sobre dos preguntas muy importantes que quiero compartir:

¿Cómo quiero que sea mi día si hoy fuera el último?

¿Cómo quiero ser recordada cuando no esté?

Gracias, Leah. Tu legado llegó hasta Costa Rica. Gracias por ser un ejemplo de cómo dejar huella y cómo transformar una tragedia en esperanza para muchos. 🤍

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