Lo importante

¿Cuántas veces lo he escuchado? ¿Cuántas veces lo he dicho?

Últimamente, cada vez que alguien lo menciona, algo en mí responde en silencio:

bueno… salud no tengo.

Y entonces me hago una pregunta más honesta:

¿qué es realmente lo importante, si todos vivimos contextos diferentes?

En este tiempo de enfermedad, nunca me he hecho la famosa pregunta de “¿por qué yo?”.

Y eso que soy una fiel creyente de los propósitos de Dios.

Pero no he querido refugiarme en la búsqueda de ese propósito.

He elegido algo distinto.

He aprendido a adaptarme.

A preguntarme cómo vivo con esto,

cómo hago de esta realidad algo habitable,

cómo la transformo en una versión de mí que me haga sentir orgullosa.

Porque a veces, lo importante cambia.

Hay días en los que lo importante es estar en familia.

Otros, tener tiempo para mí.

Algunos días quiero sentirme productiva.

Y otros… simplemente descansar.

Y si de algo estoy convencida

es que quiero que cada día cuente,

y que al final del día

pueda sentirme bien con mis decisiones.

Porque incluso cuando la salud falta,

la vida —de alguna forma— sigue estando.

Y para vos, ¿qué es lo más importante?

¿Estás viviendo en congruencia con eso?

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