La cantidad de cosas buenas en tu vida depende de tu habilidad para notarlo.
Cuanto hemos vivido sin sentarnos admirar las bendiciones que tenemos.
El ritmo de la sociedad nos atrapa, y de repente nos detenemos y decimos “Éramos felices y no lo sabíamos”, nos encanta vivir añorando el pasado y construyendo el futuro, pero cada cuanto nos detenemos a disfrutar el presente..
Ahora recuerdo con nostalgia aquellos días donde podía moverme con facilidad, aquellos viajes con tanta energía, aquellas invitaciones que rechase porque tenía que estudiar.
Me niego a vivir en piloto automático, la vida está llena de pequeños privilegios que no quiero pasar por alto. Como estar rodeada de tanto cariño y por eso estamos aquí haciendo una pausa para celebrar la vida,
Brindemos por esas arrugas nuevas, por los amigos que nos rodean y nos acompañan cada uno a su manera, por el privilegio de amar y ser amado, por aquellos que podemos llamar familia con los que podemos contar,
Brindemos por los días difíciles y por el privilegio de no transitarlos solos.
Brindemos por la bendición de la vida, por el privilegio de envejecer.
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”
Eclesiastés 3:1

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